lunes, 31 de mayo de 2010

Embotellada: más bacterias que la del grifo


Seguro que más de una vez habéis oído que es necesario beber dos litros de agua al día. En la web de la marca más vendida de España, por no buscar más, se encargan de recordárnoslo. Al pinchar en "para quién", y luego en "adultos", leemos:
"Los expertos en nutrición recomiendan que el aporte diario de líquidos no sea inferior a dos litros (el equivalente a ocho vasos de agua)."
Al decir líquidos podemos suponer que cuentan todos los líquidos: leche, zumos, sopas... Pero no, a continuación dejan claro que estos no cuentan:
"Sin embargo, estudios elaborados en nuestro país demuestran que los españoles solo beben 0,9 litros de agua al día".
Mal consejo. Primero, porque no es cierto: nuestro organismo es quien nos indica la cantidad de agua que necesitamos, mediante el mecanismo de la sed. Y esta cantidad varía mucho, dependiendo de muchos factores. Puede llegar a ser necesario beber más de dos litros si se hace ejercicio intenso un día caluroso, pero habitualmente no necesitamos tanto. Y segundo, porque beber más agua de la necesaria puede causar daños en los riñones y en el cerebro, pudiendo llegar a causar la muerte. Más detalles en este artículo de Genciencia.
Sin abandonar la web publicitaria del agua mineral, volved a la página de inicio y pinchad en "vida+ligera". Se abre una página que al parecer solo sirve para las mujeres ("juntas es más fácil"). El título de la página y el eslogan más conocido de la marca ya dan a entender que es un agua que adelgaza. Más aún: el plan "15 días detox con tus asesoras" trata de vendernos que ese agua es capaz de eliminar las toxinas del cuerpo. Veamos.
El agua no adelgaza. El agua no tiene calorías, pero por sí sola no elimina calorías. Si bebes agua y no comes, adelgazas, pero no por lo que bebes, sino por lo que no comes.
Y sí, el agua elimina toxinas. El agua es el componente mayoritario de la orina, una de las vías principales de excreción. Y el origen de esta orina está en cualquier agua ingerida, sea mineral, del grifo, la contenida en un café o la de una cerveza.
Es decir, que debemos beber agua cuando nos apetezca y mientras sea potable y no tenga mal sabor, todas son iguales. Así que el agua del grifo es, en general, una buena opción: es más barata y más ecológica. (Mucho más barata y mucho más ecológica, esto último porque no necesita botellas ni transporte. Ah, y algo que casi nadie sabe: en los restaurantes te tienen que servir agua del grifo, si la pides. No te pueden obligar a pedir de la embotellada).
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, un equipo de investigadores del laboratorio C-crest, en Canadá, ha descubierto que el 70 % de las aguas embotelladas en aquel país contienen más bacterias que la del grifo. Tantas, que en algunas marcas la cantidad de bacterias multiplicaba por cien las cifras máximas legalmente permitidas.
Así que ya sabéis: ¡Mucho mejor, del grifo!

sábado, 29 de mayo de 2010

La ciencia es bella se ha unido a ¡Magufos!

Es evidente que uno de los objetivos de este bloguero es patalear contra los fraudes pseudocientíficos que, desgraciadamente, son legión. Así que en cuanto me he enterado de la existencia de la iniciativa ¡Magufos! he decidido formar parte de ella.
¡Magufos! es un planeta/agregador de blogs divulgadores de ciencia y empeñados en dar a conocer los timos que atentan contra la lógica científica y la razón en general, mostrando de paso cómo el pensamiento crítico es una herramienta liberadora que a todas las personas les conviene tener a mano.
El término magufo fue incluido en la Wikipedia pero por su carácter, un tanto ofensivo para aquellos a quienes se les aplica, ha sido borrado y reescrito unas cuantas veces. De una entrada en el blog Magonia rescato la definición, tal y como aparecía en la enciclopedia virtual:

"Magufo es un término utilizado generalmente en listas de correos, foros de Internet y otros ámbitos por personas escépticas de las pseudociencias para referirse informalmente a los promotores de éstas.
Se llama magufos, por ejemplo, a los astrólogos, ufólogos, homeópatas y a los practicantes de pseudociencias en general; también se refiere de esa manera a personas que se atribuyen poderes sobrenaturales como los psíquicos y otros supuestos dotados; de manera semejante el término magufo se hace extensivo a ciertos periodistas especializados en lo esotérico y lo paranormal sin cuestionar si el objeto de su especialización existe realmente más allá del mundo de las creencias.
La palabra es el resultado de una combinación de mago y ufólogo. Fue acuñada en 1997 en la lista de correo Escépticos por Xoan M. Carreira, y pronto ganó aceptación entre la comunidad escéptica de habla hispana.
Es frecuente la confusión entre el magufo y el crédulo. El magufo no cree necesariamente en lo que practica o vende. Un crédulo es quien acepta de forma acrítica las afirmaciones de los magufos y a menudo es cliente de sus servicios, consumidor de sus productos o víctima de sus timos. En ese sentido un magufo puede ser también quien se aprovecha de la credulidad ajena."

viernes, 28 de mayo de 2010

La conspiración lunar ¡vaya timo!


Uno de los últimos títulos de la colección ¡vaya timo! es La conspiración lunar ¡vaya timo!, de Eugenio Manuel Aguilar, el autor del más que recomendable blog Ciencia en el XXI.
A nada que os pongáis a rastrear por internet encontraréis un buen puñado de "pruebas" que demuestran que lo de los viajes tripulados a la Luna fue un montaje urdido por la NASA con la finalidad de, por ejemplo, hacer olvidar a los ciudadanos norteamericanos la guerra de Vietnam. Eugenio recopila nada menos que cincuenta de ellos y contraataca con argumentos "de los buenos" para demostrar que lo de la teoría conspiranoica no es más que una excusa para vender libros y rellenar programas como los de Iker Jiménez, el popular presentador de la nave del misterio, ese programa pseudocientífico de las noches de los domingos.
Libros como este son imprescindibles para que vayáis adquiriendo sentido crítico, tan útil en un mundo en el que los timadores son legión.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Días de témporas

Una vez más, como siempre que se acerca un cambio de estación, cobran protagonismo unos singulares personajes versados en la predicción meteorológica. Se trata, no es difícil de adivinar, de los videntes de las témporas, esos días “mágicos” conectados misteriosamente con el tiempo que va a hacer durante todo un trimestre. Aunque no es el único ni mucho menos, el más famoso de todos ya que le respalda toda una televisión pública (la ETB), es un fraile afincado en el santuario guipuzcoano de Arantzazu, y que responde al nombre de Pello Zabala. Es comprensible que tanta gente confíe en esa tradición (cuánto de bueno y cuántas tonterías se cobijan bajo la sacrosanta tradición) reservada a un puñado de elegidos. ¿Acaso no informan en el mismísimo programa del tiempo de La Vasca (con las imágenes obtenidas por el Meteosat como fondo) las predicciones de tan reputado experto? ¿No es cierto que la gente del campo es capaz de descifrar el tiempo de hoy (según el viento, forma y color de las nubes, comportamiento de algunos animales...) deduciendo así el tiempo de mañana?
Vayamos por partes, que la cosa anda liada. Es cierto que mucha gente del medio rural es capaz de predecir el tiempo local (a muy corto plazo) fijándose no sólo en el viento o en las nubes sino también en detalles aparentemente tan ajenos a la meteorología como la altura a la que vuelan las golondrinas: estos pájaros vuelan donde están los mosquitos, su comida, sensibles a su vez a vientos, presiones y temperaturas. Esta capacidad de deducción a partir de observaciones previas, señores, es ciencia. Popular, pero ciencia.
Por el contrario, las témporas no tienen nada que ver con la ciencia, ya que estas fechas señaladas tienen un origen litúrgico. En la Iglesia Católica y en otras como la Anglicana se trata de los miércoles, viernes y sábado de las semanas posteriores al tercer domingo de Adviento, al primer domingo de Cuaresma, a Pentecostés y a la Exaltación de la Santa Cruz. La tradición viene a decir que según sople el viento durante esos días podremos adivinar el tiempo dominante en cada uno de los tres meses de la estación entrante. Por eso uno no acierta a ver por ningún sitio la lógica oculta tras esa absurda mezcla de isobaras, estado de la mar, nubosidad y fotos de satélite junto con predicciones tan fidedignas como las que podríamos obtener barajando las cartas del tarot o leyendo los posos del fondo de una taza de té.
Claro que, si a pesar de todo la predicción de las témporas funcionara (como aseguran estos adivinos), quien esto firma tendría que morderse la lengua. Pero apuesto a que no voy a tener que hacerlo, y no porque cada vez que en la tele vocean las predicciones del famoso fraile analicen sus aciertos y desaciertos en la recién terminada estación, (nunca lo hacen, por qué será) sino porque -compruébelo- lo de las témporas no funciona, lisa y llanamente. Lo que es de esperar, dado su fundamento. Porque si de verdad funcionara, qué desperdicio en satélites, globos sonda, observatorios, estaciones meteorológicas, análisis estadísticos... Qué vergüenza para la meteorología, que admite que las previsiones que tan laboriosamente pone a nuestra disposición, para cualquier lugar del planeta, nunca alcanzan una fiabilidad absoluta, y que ésta se reduce rápidamente hasta casi desaparecer para el quinto día...
¿Que soy un exagerado? Quizá. Pero, ¿no provocaría un natural escepticismo (o una gran carcajada) que durante la sección de economía del noticiario, pongamos por caso, se nos informara de que Rappel o su colega la bruja Lola nos recomienda invertir en un chiringuito financiero porque Saturno está en Piscis? Pues entonces.
(Este desvarío ha sido publicado en Merindad)

martes, 25 de mayo de 2010

Sorprendentes ilusiones ópticas

En una ocasión anterior os comenté lo manipulable que es nuestra mente, y para ello utilicé un vídeo de Richard Wiseman. El primero también es suyo. El segundo es el vencedor del concurso "La mejor ilusión óptica" del año 2010 (vía ¡Cuánta Ciencia! ). Qué fácil se nos puede engañar, ¿no os parece?











domingo, 23 de mayo de 2010

Adiós a Martin Gardner


Después de un fin de semana desconectado del mundo, que viene muy bien de vez en cuando, me entero del fallecimiento de Martin Gardner.
Filósofo de formación, pasa a la historia como uno de los mejores divulgadores de ciencia de los últimos años. A mí, personalmente, me influyó muchísimo cuando, en mi adolescencia leí su extensa obra "La ciencia, lo bueno, lo malo y lo falso". Fue la primera vez que tomé contacto, de una manera muy bien fundamentada, con la realidad de las pseudociencias. Además divulgó las matemáticas de forma magistral durante muchos años en la sección Juegos Matemáticos de la revista Scientific American (Investigación y Ciencia, en la versión Española) y en libros deliciosos como "Paradojas ¡Ajá!" Como muestra de su pensamiento os dejo esta cita suya:
Cualquier mago les dirá que los científicos son las personas más fáciles de engañar del mundo; en sus laboratorios, el instrumental es exactamente lo que parece. No hay espejos ocultos, ni compartimentos secretos, ni imanes escondidos. El pensamiento de un científico es racional, se basa en toda una vida de experiencia con un mundo racional. Pero los métodos del mago son irracionales y totalmente ajenos a la experiencia del científico.

viernes, 21 de mayo de 2010

Natural

No sé si se había dado cuenta, pero muchas palabras tienen alma. La mayoría, no. “Corcho”, por ejemplo, es una palabra inanimada. Sólo es eso, corcho; no trasciende más allá de lo que quiere decir. Lo mismo pasa con “pescado”, independientemente de si se lo come con más o menos aprecio. Sin embargo “radiación” tiene alma, un alma en grave pecado: uno lo oye y se imagina adquiriendo terroríficas mutaciones (sobre todo si no sabe que toda la vida en la Tierra, incluido usted que me lee, vive de la radiación). Claro que a diferencia de nosotros, las palabras no pecan. Somos nosotros quienes cargamos su aura con un hedor fétido, como a la pérfida “radiación”, o con alegres cascabeles, como al término “natural”.
Porque uno oye el adjetivo “natural” y respira mejor. Si es natural, es bueno. Lo compruebo en Google: Revista Natural, Asturias Natural, hipermercado natural, la cosmética más natural, restaurante vegetariano natural, medicina natural… ¡Gas Natural! Lo natural no puede ser malo (creo que pone esto mismo, o algo parecido, en un estante de productos “naturales” en la farmacia). Y por contraposición, lo artificial es, como mínimo, sospechoso.
Ahora bien, ¿qué es natural? ¿Una revista? ¿Una comunidad autónoma? ¿Un híper? ¿Cosmética? ¿Evitar una fuente de proteínas como la carne y el pescado? ¿La medicina, que no es sino tecnología? (Me voy por la tangente: ¿la “medicina natural” es medicina?) Leche natural: ¿es natural que un mamífero adulto beba la leche de otra especie? ¿Es natural hervirla? Agricultura natural: ¿es natural una tecnología que nos permite cosechar plantas modificadas genéticamente durante milenios? Sí: genéticamente, aunque haya sido de forma inconsciente. Maíz, pongamos por caso. ¿Es natural una planta tan modificada que sin la intervención humana se extinguiría, ya que las semillas no se sueltan de la mazorca? ¿Es natural una planta que sólo ha podido ser relacionada con su versión salvaje, el teosinte, mediante análisis genéticos? ¿Es natural cultivarla en la Zona Media de Navarra si su origen está en otro continente? En fin, ¿es natural leer, escribir, tocar música, bailar, encomendarse a una divinidad, pintar, estudiar, beber agua de un manantial situado a mil kilómetros, ver una película? ¿Qué hay de natural en el aceite de oliva, las infusiones, los plátanos, el pan integral, el vino ecológico, los pimientos del piquillo, los pollos de caserío o las energías renovables? ¿Por qué barnizar de natural artificios inútiles como la ecobola de hacer la colada, la acupuntura o las pulseras magnéticas? Porque natural, para la mayoría, es sinónimo de bueno.
Pues bien, hay cosas que sí son naturales.
Como los parásitos. Nada bueno, créame. Durante la carrera cursé una asignatura, parasitología, centrada en el estudio de los parásitos humanos. Las sesiones de diapositivas eran aterradoras. Las toxinas también son naturales. Como lo natural es luchar por comer y no ser comido, muchísimos seres vivos fabrican estas sustancias con uno u otro propósito. Por eso es natural que cuando alguien se come la seta equivocada las pase canutas, o que si se acerca demasiado a una víbora, termine con una pierna doble que la otra. Las enfermedades terminan de una forma muy natural con millones de personas al año; laborioso sería hacer un listado con las decenas de miles que nos afectan.
Si le apasiona lo natural le comento: natural de verdad es como se vivía en el Paleolítico Inferior, mucho antes de la aparición de cosas tan artificiales como la agricultura, la ganadería o la escritura. Le propongo vivir de forma natural, y le advierto que me voy a pasar. Coma cuando pueda y sin remilgos, todo crudo: insectos, carroña, frutos, caracoles, quizá carne humana. No se aleje demasiado de su grupo; si se pierde, es muy difícil que sobreviva. De cualquier manera, no baje nunca la guardia ante la presencia de posibles depredadores. Mucho cuidado con quebrarse un hueso. Si es mujer, quédese embarazada apenas tras su primera regla, y trate de sobrevivir a un parto que termina en muchos casos con la muerte del bebé. Con suerte vivirá unos treinta y cinco o cuarenta años, casi siempre con parásitos intestinales y cutáneos, y los últimos de ellos con la dentadura en malas condiciones. Cuando llegue su hora puede que le entierren y evite ser almuerzo de buitres, aunque tendremos que hacer la vista gorda ante algo tan artificial como la inhumación. O mejor asumimos que lo natural es que el ser humano modifique e innove, algo a lo que paradójicamente llamamos “artificial”.
(Este desvarío ha sido publicado en Merindad y en El escéptico digital)

jueves, 20 de mayo de 2010

"Vivimos en una isla de conocimiento...

"Vivimos en una isla de conocimiento rodeada por un mar de ignorancia. A medida que nuestra isla crece, así lo hace la orilla de nuestra ignorancia".


John A. Wheeler

miércoles, 19 de mayo de 2010

Lo mejor comienza a los cincuenta

A mí los cincuenta me pillan todavía lejos, pero esta entrada va a llenar de alegría a muchos de mis amigos. A ellos les dedico estas líneas.
Acabo de leer en Science que un equipo de investigadores americanos dirigidos por el psicólogo Arthur Stone ha llegado a la conclusión de que la vida comienza a valer la pena a partir del medio siglo. Para ello han entrevistado telefónicamente a más de 350.000 habitantes de los Estados Unidos. Supongo que los resultados serían parecidos si se realizara el estudio en la vieja Europa.
En concreto, a partir de las respuestas cosechadas en semejante macroencuesta, estos científicos han llegado a la conclusión de que el bienestar general, que decae desde los 20 años, se recupera rápidamente a los cincuenta. La felicidad y la diversión también experimentan un subidón a esta edad, mientras que los sentimientos negativos, como las preocupaciones, la ira y el estrés, tan frecuentes en las décadas anteriores, se reducen considerablemente. Y todo ello independientemente de factores que, a priori, parecerían decisivos, como tener o no empleo, o la presencia o ausencia de hijos en casa. Buenas perspectivas para los que tenemos intención de seguir por aquí una temporadita.
De propina, una foto de Kim Katrall, una cincuentañera que está estupenda.

martes, 18 de mayo de 2010

Historia de un átomo


"Somos, literalmente, hijos de las estrellas. Todos los átomos de nuestros cuerpos estuvieron alguna vez en el infierno de una estrella en explosión", podemos leer en la contraportada de Historia de un átomo, el primer título de la Colección las Dos Culturas de la Editorial Laetoli.
Lawrence M. Krauss, que según algunos, como Stephen Hawking, es quien ha recogido el testigo del genial divulgador Carl Sagan, nos cuenta la historia de un átomo de oxígeno remontándose en el tiempo mucho más allá de la existencia del oxígeno, llegando hasta el Big Bang, el instante cero del espacio-tiempo. Y así, mientras nos deleita con la gestación y las consiguientes vicisitudes de ese átomo al que no pierde de vista, aprovecha para contarnos la Historia del Universo, historia en la que, como no podía ser de otro modo, el ser humano también tiene su pequeño papel.
Para abrir boca, os copio un párrafo que Krauss escribe en el prefacio:
"Como cualquier buena obra de teatro, esta historia no habla de todos los átomos, porque los átomos, como las personas y los perros, tienen historias individuales. Por el contrario, esta es una historia acerca de un átomo en particular, un átomo de oxígeno situado en una gota de agua sobre un planeta cuya superficie está prácticamente cubierta por agua pero cuya evolución está, por el momento, dominada por seres inteligentes que viven en tierra. Podría estar localizado en este mismo momento en el vaso de agua que usted bebe mientras lee este libro. Pudo haber estado en una gota de sudor que cayó de la nariz de Michael Jordan al saltar por una canasta en el último partido de su carrera deportiva o en una enorme ola a punto de romper en el litoral tras viajar más de 6.000 kilómetros a través del Océano Pacífico. No importa. Nuestra historia comienza antes de que existiera el agua en sí y termina mucho después de que desaparezca el planeta donde se encontraba el agua, cuando hayan sido olvidados tal vez hace muchísimo tiempo los millones de tragedias humanas. Es una historia rica en dramatismo, en poesía, con momentos de suerte y mucha casualidad y no pocos de tragedia."

lunes, 17 de mayo de 2010

Extreme Ice Survey: ver es creer

El cambio climático es una de las cuestiones científicas en las que aparentemente, pero solo aparentemente, no hay consenso entre los científicos. A ello dediqué no hace mucho una entrada, en la que comentaba que, entre los científicos, el bando de los negacionistas del cambio es, lisa y llanamente, anecdótico.
En el diario Público del sábado, Patricia Fernández de Lis escribía un reportaje a doble página (aquí la versión digital resumida) sobre el proyecto Extreme Ice Survey, que aporta evidencias muy visibles de los efectos del calentamiento.
La gestación del proyecto vino de la mano del fotógrafo James Balog después de hacer un trabajo sobre el deshielo de los glaciares del Ártico por encargo de National Geographic y de The New Yorker y quedar impresionado por la rapidez con la que parecía estar sucediendo.
Extreme Ice Survey, puesto en marcha en 2006, consiste en la captura de imágenes, una cada hora mientras hay luz diurna, de glaciares repartidos por todo el mundo. Las fotos captadas en solo cuatro años deberían bastar para cerrar las bocas de quienes se empeñan en negar la evidencia del dato climático. El vídeo (está en inglés pero las imágenes dicen mucho) incluye time-lapses creados a partir de esas fotos, en los que se aprecia claramente el retroceso de algunos glaciares. Esta pérdida de masa está afectando al 95 % de todos los glaciares del mundo.





Chasing Ice Teaser from Extreme Ice Survey on Vimeo.

viernes, 14 de mayo de 2010

El increíble caso de los machos que abortan (que se mueran los feos)

La familia Syngnathidae, que incluye al caballito de mar, al dragón de agua y al pez pipa, es una familia un tanto peculiar en sus costumbres reproductoras. Lo habitual entre los peces es que tanto el macho como la hembra expulsen al exterior espermatozoides y óvulos, simultáneamente. Se trata, por tanto, de fecundación externa. Cuando la fecundación es interna, como en el caso de los mamíferos, se produce siempre en las vías genitales femeninas. Pues bien, estos peces lo hacen precisamente al revés: la hembra introduce los óvulos dentro de la bolsa incubadora del macho en el mismo momento en que éste libera sus espermatozoides. Cuando termina el embarazo, el macho pare a las crías mediante contracciones rítmicas.
Si con ello bastaba para etiquetar a estos peces como "bichos raros", un equipo de investigadores de la Texas A&M International University acaba de publicar en Nature que los machos de los peces pipa practican abortos selectivos. En realidad en el título del artículo lo dicen de de una forma más elegante: "Selección sexual postcopulatoria".
La cuestión es: ¿qué les lleva a abortar? No os lo vais a creer. Según estos científicos, "males increase rates of offspring abortion in pregnancies from unattractive mothers to retain resources for future reproductive opportunities". Traduciendo: los machos incrementan las tasas de aborto en embarazos de madres poco atractivas ahorrando así recursos para futuros embarazos.
O lo que es lo mismo... ¡QUE SE MUERAN LOS FEOS!
Adjunto un par de vídeos. El primero, del apareamiento de una pareja de peces pipa. El segundo, del parto de un caballito de mar.







jueves, 13 de mayo de 2010

Acción y reacción

Leído en uno de mis exámenes:

- Explica con un ejemplo el concepto de fuerzas de acción y reacción.

- Si a alguien le tocas la espalda, se vuelve para ver qué pasa.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Hemos estado en el kutxaEspacio de la Ciencia

Pues sí, el pasado lunes estuvimos Asun y yo con todos los alumnos de 4º de ESO de Escolapios de Tafalla en el kutxaEspacio de la Ciencia de San Sebastián. Ah, que quede claro que cuando digo todos quiero decir todos. Primero, porque el todos incluye a todos los alumnos y todas las alumnas (y no hubo ausencias), que nadie se enfade. Y, segundo, porque aunque solo soy profesor de quien elige las asignaturas de Ciencias, a esta salida complementaria (excursión, se decía antes) vienen también los que van por las vías "Humanísitica" y "Tecnológica". Por supuestísimo.
En fin, que estuvimos en el taller de presión atmosférica, donde volvimos a ver algunos experimentos que ya habíamos hecho en clase y otros que, por culpa de mi torpeza, no hay manera de que me salgan y que hace unos cursos que ni lo intento.
Otra parte de la visita consistió en un recorrido guiado por parte del espacio Hipatia, en especial las secciones Nave Tierra, Mundo Mecánico y Sentido y Sensibilidad.
Finalmente, la joya de la corona de la visita: el taller de electricidad, en el que quien tuvo más valentía, o menos vergüenza (con perdón), se enfrentó a los 15.000 V de la bola de plasma, puso la mano en el generador de Van der Graaff o se dejó encerrar en la jaula de Faraday. Si con esto ya habría sido suficiente, el taller terminó con una tormenta eléctrica "de salón" producida por una bobina de Tesla que alcanza el millón y medio de voltios.
Ahí van unas fotos, cortesía de Alicia (gracias mil):







martes, 11 de mayo de 2010

La Ley de Avogadro

En el libro texto de Física y Química que utilizo para mis clases de tercero de la ESO, en la unidad en que estudiamos las reacciones químicas viene la Ley de Avogadro, tal que así: El mismo número de moles de gases diferentes ocupan el mismo volumen, siempre que se mida a igual presión y temperatura.
Así, a palo seco. Te lo aprendes, y punto. Ni la más mínima explicación, ni en este ni en los de otras editoriales. Yo, francamente, la echo de menos, así que la incluyo durante la clase. Y esa explicación se parece a la que viene en Ciencia para Nicolás; al fin y al cabo, la incluí en el libro espoleado por su ausencia en los libros de texto:

Avogadro descubrió que “volúmenes iguales de gases, medidos en las mismas condiciones de presión y temperatura tienen el mismo número de moléculas”. Esto significa que si tienes una botella de un litro con hidrógeno gaseoso y otra botella idéntica con butano, en ese mismo estado, y si en el interior de las botellas la temperatura y presión son idénticas, entonces ¡hay exactamente el mismo número de moléculas! Esto puede resultarte un tanto desconcertante. En primer lugar porque las moléculas de un gas tienen distinto volumen que las de los otros gases. Por ejemplo, una molécula de butano es mucho mayor que una de hidrógeno (la de butano es una agrupación de cuatro átomos de carbono y diez de hidrógeno, mientras que la de hidrógeno está formada por solo dos átomos de hidrógeno). Y en segundo lugar porque esta ley solo sirve para los gases. Para comprenderlo necesitamos la teoría cinética. En los sólidos y líquidos las moléculas están en contacto, por lo que un cierto número de ellas ocupa más volumen cuanto mayor sea el volumen de cada una de las moléculas: piensa en una bolsa con cien canicas o con cien naranjas. En los gases, sin embargo, las moléculas están muy separadas. Y cuando dos gases cualesquiera están en las mismas condiciones de presión y temperatura sus moléculas están a la misma distancia promedio en ambos. Piensa ahora que si haces una fila de 100 m de longitud poniendo una canica tras otra separándolas un metro, en esa fila hay 101 canicas. Si en lugar de canicas usas naranjas consigues una fila de 100 m con el mismo número de naranjas. Lo mismo sucede si en lugar de una fila formas una cuadrícula poniendo a distancias regulares canicas y luego naranjas o, aunque esto es más difícil de conseguir, llenando un volumen manteniendo constantes las distancias. En los gases, prescindiendo del movimiento de sus moléculas, eso es lo que pasa: la distancia entre moléculas, en idénticas condiciones, es siempre la misma, y muy superior al tamaño de cada una de ellas. Por eso el volumen de un gas es independiente de su naturaleza.

lunes, 10 de mayo de 2010

El Chandra y su visión de rayos X

En una entrada reciente me dio por celebrar el vigésimo cumpleaños del Telescopio Espacial Hubble. Aunque es el más popular, no es el único de los Grandes Observatorios de la NASA. Otros sofisticados ingenios, como el Observatorio de Rayos X Chandra escrutan el Universo desde el espacio cercano.
El Chandra, llamado así en honor del físico indio Subrahmanyan Chandrasekhar, es un satélite artificial cuya órbita elíptica llega a alejarse hasta alcanzar un tercio de la distancia que nos separa de la Luna. Sus cinco toneladas fueron lanzadas al espacio en julio de 1999, y desde entonces da una vuelta en torno a nuestro planeta cada 62 horas.
Su visión de rayos X, digna de Superman, ha proporcionado a la Ciencia imágenes sin precedentes de los lugares más exóticos del Universo, lo que ha permitido conocer mucho mejor su estructura y evolución. Los principales descubrimientos logrados gracias al Chandra están relacionados con los agujeros negros supermasivos, como el que hay en el centro de nuestra galaxia, potentísimos focos de radiación X.
Al igual que el Hubble, el Chandra capta imágenes de gran valor estético, además de científico. Como esta -tomada el pasado 3 de marzo- de la galaxia cercana NGC 1068, en cuyo núcleo hay un agujero negro con una masa unos cien millones de veces la del Sol, que crece constantemente y cuya enorme gravitación provoca que las cercanas nubes de gas alcancen velocidades de más de un millón de kilómetros por hora. La colosal energía cinética de estos gases interestelares es la que produce la emisión de rayos X perfectamente visible en la fotografía.

jueves, 6 de mayo de 2010

La presión arterial

La medida de la presión arterial es una técnica muy habitual en los consultorios médicos. Tanto, que juraría que todos vosotros la conocéis en persona: nos ponen un manguito en el brazo, lo inflan, ponen el estetoscopio en el lugar donde se pliega el brazo, y comienzan a desinflar el manguito, lentamente, hasta que se dan por satisfechos. ¿En qué consiste eso de medir la presión?
Lo primero que hay que tener en cuenta en que la presión de las arterias varía rítmicamente entre dos valores (lo que nos permite detectar el pulso): la presión máxima o sistólica, causada por la contracción del corazón, y la mínima o diastólica, debida a su relajación. Estos dos valores son los que se detectan.
El manguito está conectado al esfigmomanómetro, que indica la presión, bien con una columna de mercurio, con un lector de aguja, o digitalmente. Al inflar el manguito a más presión que la sistólica, el flujo de sangre queda completamente interrumpido (lo notamos perfectamente), y por el estetoscopio no se percibe ningún sonido. Desinflándolo despacio la presión llega a ser un poco menor que la sistólica, así que la sangre pasa por la arteria cuando la presión es alta, pero cuando su presión baja hasta la diastólica, la del manguito impide la circulación. En definitiva, durante los escasos segundos en que la presión del manguito cae desde la diastólica hasta la sistólica se oyen ruidos provocados por la abertura y cierre de la arteria (técnicamente se conocen como ruidos de Korotkoff). Cuando la presión del manguito es ya menor que la diastólica, la sangre circula continuamente y dejan de oirse los ruidos. Es decir, quien nos toma la tensión empieza a oir ruidos a la presión arterial sistólica y deja de oirlos a la diastólica. Los valores se suelen expresar en cm de mercurio (11/8, por ejemplo) o en mm de mercurio (110/80). Sencillo, ¿no?

miércoles, 5 de mayo de 2010

De ojos y oídos

Leído en uno de mis exámenes:


La función del iris es evitar que no entren (sic) en los ojos los colores que no hacen falta.

(...)

Los huesecillos del oído son martillo, yunque y estribillo.

martes, 4 de mayo de 2010

A escala

Es sorprendente la inmensa diferencia de tamaños entre unos astros y otros. La recreación comienza con Mercurio, el menor de los planetas del Sistema Solar, aunque hay cuerpos menores. La Tierra, algo mayor, es minúscula en comparación con los planetas gigantes y no digamos con las estrellas. Y como todo es relativo, el para nosotros "enorme" Sol no deja de ser una estrella "corrientita":


lunes, 3 de mayo de 2010

La mimicria: corderos con piel de lobo

De entre las muchas variantes de camuflaje con que la evolución ha "disfrazado" a innumerables especies, una de las más "imaginativas" es la mimicria, también conocida como mimetismo de Bates, en honor a Henry W. Bates, un estudioso de las mariposas amazónicas.
La mimicria consiste en que una especie totalmente inofensiva tiene una apariencia muy similar a la de otra especie tóxica, con aguijones, de sabor desagradable, etc. De esta manera, la posibilidad de que un ejemplar de la especie imitadora sufra el ataque de un depredador se reduce considerablemente. Los sírfidos, por ejemplo, son un grupo de moscas que no sólo imitan a las abejas en su forma de alimentarse, recogiendo el néctar de las flores, sino que también se parecen a ellas; tanto, que muchas personas las temen al confundirlas, a pesar de que no pueden causarles ningún daño. Las aves insectívoras tampoco distinguen bien entre sírfidos y abejas, así que prefieren no correr riesgos.
Un ejemplo típico de mimicria lo constituyen las serpientes coral (Micruroides euryxanthus) y la falsa coral (Lampropeltis triangulum). La coral tiene una potente neurotoxina capaz de matar a una persona en muy poco tiempo, al causarle parálisis de los músculos encargados de la respiración. La falsa coral, sin embargo, es apreciada por algunas personas como mascota.
Evidentemente, ambas comparten hábitat (zonas áridas de México); de no ser así la falsa coral no podría aprovechar su táctica de imitación.



La primera imagen es de una coral, la segunda de una falsa coral. En México hay un dicho que ayuda a no confundirlas: "si el rojo toca al amarillo, es un coralillo".