lunes, 14 de diciembre de 2015

No lo haga, señor José Cruz. Recuerde a Steve Jobs

Me encuentro con esta noticia del diario digital Tiempo en Línea, de México:


José Cruz es un músico, compositor y poeta mexicano, muy apreciado dentro y fuera de su país, que está pasando graves problemas de salud. De esta reciente entrevista entresaco algunos fragmentos:

Un tema obligado fue su reciente libro: “Voy a morir“, sobre el que revela sin tapujos los avatares de su vida más íntima, así como la forma de enfrentar ambas enfermedades: “Y no es que me vaya a morir, tengo dos enfermedades que son terminales; por lo que es un libro fuerte, es crudo, donde expongo desde mi perspectiva subjetiva, cómo estoy viviendo esta situación”.

“Estoy acudiendo con un médico de medicina alternativa que lleva procesos de curación y sanación y eso es fue para mí todo un descubrimiento porque todos los diagnósticos son terribles, te dicen que te vas a morir”.

“Yo tengo la última palabra, mi voluntad tiene la última palabra”.

“Existe la medicina tradicional, ancestral, nativa, temazcales que significan una medicina muy valiosa, por lo que es muy necesario conocerlo, descubrirlo y llevarlo a cabo, siendo en mi caso una experiencia fuerte y muy aleccionadora. No aceptas los diagnósticos tan salvajes que dan los médicos alópatas, no dudo que algunos sean buenos, pero yo lo noto ahora en mi salud”.

José Cruz se equivoca. No sé si la medicina "convencional", la basada en evidencias, le puede permitir superar su estado de salud. Quizá no, o quizá sí. Porque con todos su defectos, es la única que funciona. Depositar las esperanzas de curación en las mal llamadas terapias alternativas, ese cajón de sastre de falsas medicinas que nunca han demostrado su eficacia, es un error terrible. Como fue el de Steve Jobs, que padecía una forma operable de cáncer de páncreas pero rechazó esta opción, confiando su sanación a la pseudomedicina. Sanación que como sabréis, no se produjo; a los pocos meses Jobs fallecía. Lo cuenta muy bien Luis Alfonso Gámez, y nos comenta casos similares, como el de Peter Sellers.
No lo haga, señor José Cruz.

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