domingo, 4 de julio de 2010

Amazings, por fin

Como os decía, ayer por la tarde, en el Foro Internet Meeting Point, tuvo lugar la presentación y puesta en marcha de Amazings, un proyecto surgido de la chistera de tres de los mejores bitacoreros científicos en español: Miguel Artime (Maikelnai), Javier Peláez (Irreductible) y Antonio Martínez Ron (Fogonazos). Al parecer todo empezó durante una noche de copas en Sevilla...
Este proyecto divulgativo cuenta con, de momento, medio centenar de colaboradores. Tengo el inmenso honor de haber sido invitado a formar parte de ese equipo de gente estupenda:

"Una veintena de físicos, ocho biólogos, varios matemáticos, médicos, ambientólogos y hasta un filósofo. No es la nómina de la NASA, es el plantel de colaboradores de Amazings".

Dará que hablar, sin duda. Y, por cierto, ya estáis tardando en meterlo en Favoritos.

viernes, 2 de julio de 2010

"Las matemáticas son..."

"Las matemáticas son uno de los descubrimientos de la humanidad. Por lo tanto no pueden ser más complicadas de lo que los hombres son capaces de comprender".

Richard Feynman

miércoles, 30 de junio de 2010

Dione y Titán

Otra de esas fantásticas imágenes astronómicas que no me resisto a compartir. Es un retrato de Dione, en primer término, y Titán, al fondo y fantasmagóricamente desenfocado. Son dos de las numerosas (varias decenas) lunas de Saturno, el señor de los anillos. Se tomó el pasado diez de abril desde la sonda Cassini a 1,8 millones de kilómetros de Dione y 2,7 millones de kilómetros de Titán y nos lo muestra ahora la NASA.


martes, 29 de junio de 2010

"Es preferible no tener ideas...

"Es preferible no tener ideas que tener ideas falsas; no creer en nada que creer en algo erróneo".

Thomas Jefferson

lunes, 28 de junio de 2010

La isla del día de antes

isla del día de antes
El GPS (Global Positioning System) se ha hecho muy popular gracias a la importante ayuda que presta para esos viajes que hacemos por carreteras desconocidas, relegando a los mapas de papel a un rol mucho más secundario que el que tenían hasta hace bien poco.
Sin embargo, donde el GPS da el do de pecho es en la navegación marítima, territorio sin caminos trazados. Basta un vistazo a la pantallita del navegador para conocer con muchísima exactitud las coordenadas en que se encuentra el barco.
Como sabéis, las coordenadas miden el ángulo hasta el ecuador (latitud) y hasta el meridiano cero (longitud). En la época de las grandes exploraciones había que currárselo. Averiguar la latitud no era muy complicado cuando el cielo estaba despejado. Se medía el ángulo a la Estrella Polar en el hemisferio norte, o a un grupo de estrellas llamado Cruz del Sur al otro lado del ecuador. (También se puede ver el ángulo que forma el camino del sol con el horizonte al amanecer o al atardecer: 90º en el ecuador, 70º a 20º de latitud...)
El problema aparecía al tratar de determinar la longitud: en este caso la astronomía no ayuda tanto; el cielo es el mismo en todo un paralelo. Para averiguar la longitud es necesario controlar el tiempo. Me explico: si la Tierra gira sobre sí misma en 24 horas, y en el lugar donde uno se encuentra es mediodía una hora más tarde que en Londres (que está en el meridiano cero), entonces estamos a 1/24 de circunferencia hacia poniente. 360º dividido entre 24 significa meridiano 15º oeste (sería este si el mediodía llegara antes que en el meridiano cero). ¿Dónde está el problema? En que durante mucho tiempo la exactitud de los relojes dejaba mucho que desear.
En torno a la apasionante aventura de determinar la posición exacta de islas y costas en el ancho mundo, el genial Umberto Eco escribió La isla del día de antes, sobre la historia de un náufrago que se encuentra a la deriva una nave vacía. Literatura de alto nivel con estupendas salpicaduras de divulgación. Atreveos, que la buena lectura da muchas satisfacciones.

viernes, 25 de junio de 2010

Así tembló el suelo de México, revela la NASA

El pasado 4 de abril un terremoto de magnitud 7,2 se hizo sentir brutalmente en el estado mexicano de Baja California provocando la muerte de cuatro personas. El vídeo está grabado por una cámara de seguridad de un comercio de Mexicali durante el temblor:




Pero me parece mucho más revelador el documento que publica la NASA, y que nunca antes se había conseguido. Con un radar situado a 12.500 m de altura, capaz de medir con mucha precisión la distancia al suelo, crearon una imagen (técnicamente, un interferograma) que muestra en distintos colores la deformación del terreno durante el seísmo, en territorio estadounidense. Cada franja de color representa una deformación de 11,9 cm respecto a la precedente: en rojo, las crestas de las "olas", que se elevaron más de 80 cm sobre su nivel habitual. Sin embargo, la máxima deformación sucedió más al sur, al otro lado de la frontera, donde se superaron ¡los tres metros! Es fácil comprender la magnitud de los estragos causados por los terremotos más potentes cuando afectan a zonas habitadas.

miércoles, 23 de junio de 2010

Las antenas de telefonía no producen cáncer infantil


Es una buena noticia, ¿no os parece? Pues bien, hay mucha gente que opina que no. Estoy completamente convencido de que hay personas que prefieren que la radiación de la telefonía móvil cause terribles enfermedades, no porque odien a quienes viven en las cercanías de las antenas, lo que doy por supuesto, sino porque a nadie le gusta renunciar a sus creencias. Y fijaos bien en que he puesto creencias, porque no hay ningún dato científicamente comprobado que demuestre la relación entre la telefonía móvil y ninguna enfermedad. Salvo que alguien esté realmente convencido de la peligrosidad de las antenas: eso sí le puede enfermar.
Objetivamente, una buena noticia. Gracias a Juan Ignacio Pérez, autor del blog Ciencia y Humanismo, me entero de que científicos del Imperial College London han estudiado 1397 casos de niños de entre 0 y 4 años aquejados de cáncer y no han encontrado ninguna asociación entre el riesgo de sufrir la enfermedad y la distancia del hogar materno a una antena base de telefonía durante el embarazo, y así lo publican en el British Medical Journal. Un estudio más, este a gran escala, que niega -con datos científicos- la peligrosidad de la radiación de las antenas. Otro estudio que será ninguneado por quienes prefieren seguir ciegos a la evidencia.