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miércoles, 28 de junio de 2017

Que alguien cambie estos términos científicos

Voy a ponerme tiquismiquis, aviso. Es posible que no tenga demasiada importancia, pero creo que los términos científicos deberían ser lo más precisos posible, así que propongo algunos cambios que, por supuesto, nadie va a tomar en serio, ni tan siquiera yo. Pero así me entretengo un rato y a lo mejor aprendes algo. O eso espero ;-)

Respiratorio
¿Respiratorio? Mejor intercambiador de gases. (Imagen)

1.- Aparato respiratorio
En realidad, lo que hacemos en este aparato, especialmente en los alveolos pulmonares, es intercambiar gases. En ellos pasa el oxígeno de la atmósfera hacia el interior de los vasos sanguíneos y, en el sentido contrario, dióxido de carbono. La respiración de verdad, la auténtica, la hacen todas las células de nuestro cuerpo, en las mitocondrias, proceso que consume oxígeno y produce dióxido de carbono, de ahí la necesidad del intercambio con el entorno. Mi propuesta: aparato intercambiador de gases.
Por supuesto, esto es válido para otros aparatos respiratorios del mundo animal como el branquial o el cutáneo.

2.- Respiramos oxígeno
A mí me gustaría más que se dijera que respiramos glucosa. Esta es la molécula que, durante la respiración mitocondrial (la auténtica, decía), y con el oxígeno como reactivo necesario, nos proporciona la energía necesaria para el metabolismo. De hecho muchos seres vivos obtienen energía de la glucosa, aunque de una forma menos eficiente, sin utilizar oxígeno. Esos, en lugar de respirar, fermentan.

3.- Aparato digestivo
Vale que en el aparato digestivo hace la digestión, que no es otra cosa que el troceado de moléculas grandes (proteínas, por ejemplo) para obtener sus constituyentes (aminoácidos, en este caso). Pero la misión más importante de este aparato corporal es absorber las moléculas (nutrientes) que tras la digestión deben llegar a todas las células del organismo. Esa absorción se hace fundamentalmente en las paredes intestinales hacia los capilares sanguíneos. Mejor se llamaría aparato absortivo, a pesar de que no aparezca en el diccionario. Pero solo porque no se llama como debería.

4.- Célula
El nombre lo debemos a Robert Hooke, que en 1665 publicó las observaciones de tejidos vegetales con un microscopio de la época, de 50 aumentos. La palabra célula viene del latín cellulae, celdillas, porque lo que vio en realidad eran las paredes celulares de tejidos muertos, como el corcho, por lo que no vio el contenido celular. Aquí no es tan fácil lo del nombre alternativo. ¿Quizá biounidad?

5.- Átomo
Así bautizó Demócrito a las partículas indivisibles que, según él, conformaban todo tipo de materia. Del griego átomon como unión de dos palabras: a, sin; y tomon, partes: sin partes. El término lo mantiene John Dalton, que en 1805 publica sus ideas sobre la teoría atómica, entre las que incluye la indivisibilidad del átomo. Pero el átomo tiene constituyentes, como protones, neutrones y electrones, así que un nombre alternativo lógico sería tomo. Ah, y tampoco me gusta mucho eso de que los electrones se sitúen en la corteza atómica, que a mí me suena como a capa continua, a modo de la cáscara de una naranja. Mejor sería periferia atómica, por ejemplo.

6.- Principio de acción y reacción
Es la tercera ley de Newton, que viene a decir: "si un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, este ejerce sobre aquel una fuerza idéntica, de igual dirección y sentido contrario" (es lo que explica que te destroces la mano si pegas un puñetazo a un muro de hormigón, entre otras muchas cosas). ¿Que por qué no me gusta? Porque lo de acción-reacción se parece mucho a lo de causa-efecto, como si la fuerza de reacción apareciera como resultado de la de acción, cuando ambas son absolutamente simétricas y simultáneas. ¿Qué tal principio de las dos fuerzas simultáneas?

7.- Energías renovables y no renovables
Lo de renovable viene a ser reutilizable, ¿no es así? Pues de eso nada. Desgraciadamente, y según el segundo principio de la termodinámica, los procesos son irreversibles, por lo que todas las energías son, en esencia, no renovables. El agua que mueve un molino no puede volver a moverlo si no hay un consumo energético que lo devuelva aguas arriba del molino, para que me entiendas. Mucho mejor sería clasificarlas como energías inagotables y energías agotables, que es en el fondo lo que se quiere decir (aunque no hay nada eterno...)

¿Se te ocurre algún caso más? Puedes dejarlo en los comentarios. (Que por cierto, y por culpa de un troll muy pegajoso pasan a estar moderados. Espero que sepas disculparme, sobre todo cuando tarde en publicarlos).

lunes, 19 de mayo de 2014

Orquídeas, las flores de los coj****

Etmológicamente hablando, así es. La palabra orquídea deriva del griego ορχις, orquis, que quiere decir testículos; vemos el mismo origen en orquitis, la inflamación del testículo. ¿Por qué las orquídeas tienen ese nombre con un origen tan genital? Por la forma de los tubérculos de las orquídeas del género Orchis, y porque así las bautizó allá por el siglo IV antes de Cristo el filósofo griego Teofrasto.

¿Queda claro lo del nombre?
Las orquídeas son una familia (Orchidaceae) de monocotiledóneas que comprende 800 géneros y más de 20 000 especies. Que solo uno de los 800 géneros tenga tubérculos que recuerdan a los testículos quizá no justifica su nombre, sobre todo teniendo en cuenta que los tubérculos son elementos subterráneos, por lo que nos suelen pasar desapercibidos. Sin embargo hay otro motivo, en mi opinión más decisivo, que explica el título que le he puesto a esta entrada. Y es por la puñeta que le hacen a algunos bichos. Una puñeta de muy mal gusto.
Las orquídeas son, posiblemente, las plantas más tramposas del reino vegetal:
Como bien sabéis, los insectos polinizadores suelen revolotear de flor en flor. Pero no actúan así porque formen parte de una ONG de apoyo a la reproducción vegetal. Los pobres bichos no tienen ni idea de que son utilizados por las plantas como diseminadores de su herencia masculina; van de flor en flor porque estas les ofrecen un regalo nutritivo en forma de néctar. Esto es lo habitual, pero son pocas las orquídeas que lo hacen así. Una de las que lo hace es la espectacular Angraecum sesquipedale, con un nectario tan profundo que permitió a Darwin predecir la existencia de una polilla con una trompa de unos 30 cm de longitud (y se demostró años más tarde que dicha polilla existía). La historia tiene algo que ver con esa estupidez llamada criptozoología y la cuento en mi libro El yeti y otros bichos ¡vaya timo! (toma publicidad).
Os estaba diciendo que la mayoría funcionan engañando. Por ejemplo, las flores de muchas orquídeas imitan a flores que tienen néctar, pero la verdad es que no lo tienen. Los pobres insectos permanecen un rato buscándolo y se van de vacío. O no tanto: se van cargados de polen, aunque no es eso lo que querían.
Una forma sofisticada de engaño la hacen algunas especies cuyas flores imitan nidos de abejas, no solo por su estructura, sino incluso porque captan la luz de manera que la temperatura es ligeramente superior a lo que las rodea, lo que es normal en los nidos de los himenópteros.
Otro engaño muy "ingenioso" consiste en que las flores imiten insectos polinizadores competidores de la especie más habitual en la zona. Esto provoca que dichas flores sean atacadas por los indignados polinizadores, lucha en la que no pueden derrotar a un enemigo inexistente y que termina con un incauto bicho recubierto de polen.
Y no podía faltar el engaño sexual. Parece ser que los machos de todas las especies nos sentimos muy atraídos por este tipo de estímulos, y las orquídeas no iban a dejar de desaprovechar la circunstancia. Las flores de algunas de ellas imitan a las flores de especies que son especialmente atractivas para las hembras de polinizadores, así que a ellas se lanzan los machos para buscar pareja.
Pero especialmente cruel me parece el engaño sexual definitivo: flores que imitan a una hermosa hembra. Vamos, que sin que haya una hembra visitando la flor, parece como si la hubiera. Uno de los pétalos -el labelo- se modifica imitando un atractivo abdomen femenino; además la flor libera moléculas similares a las feromonas de la hembra. Encontrarse con una hermosa hembra que huele muy bien y en una sugerente postura es un estímulo irresistible para el macho, que comienza a copular con el vegetal -mejor sería decir a intentarlo, de ahí que a esta acción se la llame pseudocópula-. Al cabo de un rato, sin haber podido saciar su intenso deseo, el macho emprende la retirada con un palmo de narices y cargado de polen. Podéis verlo en el siguiente vídeo:



Lo que os decía, que las orquídeas son unas plantas a las que gusta engañar a los pobres insectos polinizadores. Desde luego, desde el punto de vista de estos, unas flores de los coj****
(Esta entrada está en Menéame. Si te ha gustado, puedes darla a conocer a más gente dándole tu voto).

lunes, 21 de enero de 2013

¿Polución? ¿De qué me hablas?


Habitualmente el término polución se usa como sinónimo de contaminación. Valga el siguiente ejemplo:


Nada que objetar, puesto que así la define el Diccionario de la Real Academia Española en su primera acepción: 
polución.

(Del lat. pollutĭo, -ōnis).

1. f. Contaminación intensa y dañina del agua o del aire, producida por los residuos de procesos industriales o biológicos.


Sin embargo, la Real Academia no siempre ha admitido este uso. Tal y como me informaron amablemente desde su Departamento de español al día,
"...la acepción de polución que lo hace equivalente a contaminación se incorporó en el suplemento a la edición del DRAE de 1970".
Y lo incorporaron, como suele ser habitual, porque se utilizaba -mucho- como sinónimo de contaminación como una contaminación, valga la redundancia, desde el poderoso idioma inglés: se trata de un anglicismo. Esto significa pollution según Oxford Dictionaries:

pollution
noun
[mass noun]

  • the presence in or introduction into the environment of a substance which has harmful or poisonous effects.

Es decir, hasta 1970 la Real Academia no permitía su utilización con el significado que se le da en la noticia que he puesto arriba, sino con el resto de significados que son mucho menos conocidos (el latín pollutio se traduce como acción y efecto de manchar); estas son las otras acepciones de polución:

polución.

2. f. Efusión del semen.
3. f. Acto carnal.
4. f. En sentido moral, corrupción, profanación.


En efecto, y tal y como nos cuentan los libros de texto cuando tratan la adolescencia, uno de los efectos típicos de la maduración de los órganos sexuales masculinos es la aparición de eyaculaciones involuntarias durante el sueño, en general acompañadas de sueños eróticos: las poluciones nocturnas. (Por cierto, el corrector de blogger tiene algún problema con la polución, puesto que me la subraya en rojo).
En fin, aceptemos polución como "contaminación intensa y dañina del agua o del aire, producida por los residuos de procesos industriales o biológicos". Pero hasta ahí nada más, que algunos estiran demasiado eso de que es "lo mismo" que contaminación. Tiene delito la cosa:


martes, 10 de julio de 2012

Si haces un agujero lo suficientemente profundo apareces en...

Según el Diccionario de la Real Academia, un antípoda (masculino, sí) es cualquier habitante del globo terrestre con respecto a otro que more en el lugar diametralmente opuesto (y no el lugar donde aparecerías si hicieras un túnel recto que pasara por el centro de la Tierra, como la mayoría cree). La página Antipodes Map (que usa la tecnología de Google Maps) te permite averiguar dónde encontrar a tus antípodas. Solo tienes que localizar tu posición en el mapa superior, el inferior es la respuesta. Los antípodas de Tafalla, el lugar desde el que perpetro esto:


Uy, mejor no hago el túnel, que a la salida lo mismo me ahogo. Me tocaría nadar hasta Nueva Zelanda, la tierra firme más cercana, como revela el zoom:


No te extrañe, de todas formas, que si localizas el lugar de tus antípodas te des un chapuzón. Muy pocas de las tierras emergidas (en naranja en el mapa, obtenido en la entrada Antípodas de Wikipedia) tienen terreno seco al otro lado de su diámetro:


miércoles, 28 de marzo de 2012

Palabras prohibidas por el Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York

En aras de la más delirante corrección política, el Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York ha dado a conocer la lista de conceptos, palabras y frases ofensivas que deben ser erradicadas de los exámenes estandarizados de la ciudad. No vayan a herir los sentimientos de los estudiantes. Ahí va la lista:
Dennis Walcot, cerebro
responsable del citado departamento

  • Abuso
  • Alcohol, tabaco y drogas
  • Cumpleaños
  • Funciones corporales
  • Cáncer y otras enfermedades
  • Catástrofes (tsunamis, terremotos...)
  • Famosos
  • Niños que se ocupan de cosas importantes
  • Cigarrillos
  • Ordenadores en casa
  • Crimen
  • Muerte
  • Dinosaurio
  • Divorcio
  • Evolución
  • Regalos caros, vacaciones, premios
  • Juegos de azar
  • Halloween
  • Sin hogar
  • Casa con piscina
  • Caza
  • Comida basura
  • Discusiones sobre deporte
  • Pérdida de empleo
  • Armas nucleares
  • Ciencias ocultas
  • Parapsicología
  • Política
  • Pornografía
  • Pobreza
  • Música rap
  • Religión
  • Celebraciones religiosas
  • Rock
  • Irse de casa
  • Sexo
  • Esclavitud
  • Terrorismo
  • Vídeojuegos
  • Material que pueda dañar sentimientos, como las perreras
  • Plagas (de ratas, cucarachas...)
  • Violencia
  • Guerra y derramamiento de sangre
  • Armas
  • Hechicería
La palabra dinosaurio se ha incluido porque sugiere evolución, lo que podría resultar violento para los creacionistas; halloween es una fiesta pagana; cumpleaños no sugiere un día feliz para los testigos de Jehová, los términos relacionados con riqueza pueden originar celos....
"Pa" mear y no echar gota, si me permitís semejante expresión, seguramente prohibida en los centros educativos neoyorquinos. Y yo, que soy profe, me pregunto: ¿sería capaz de dar una sola clase sin saltarme la norma del Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York? Lo dudo. O, mejor dicho, no.
(Vía)
Actualización: Mi amigo Eugenio Manuel ha puesto un texto estupendo en su blog Ciencia en el XXI donde demuestra que semejante estupidez solo consigue que los niños terminen su "educación" con poquita cultura. No os lo perdáis.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Los continentes son 5: Asia, Europa... ¡espera!

Según el DRAE:

continente.

(Del ant. part. act. de contener; lat. contĭnens, -entis).


5. m. Geogr. Cada una de las grandes extensiones de tierra separadas por los océanos.


Vale, entonces...



(Sí, está en inglés, pero lo entendéis perfectamente).
(Vía)

jueves, 24 de febrero de 2011

En torno a la cadera

cadera
Todos sabemos qué significa la palabra cadera. El Diccionario de la Real Academia Española tiene como primera acepción:
1. f. Cada una de las dos partes salientes formadas a los lados del cuerpo por los huesos superiores de la pelvis.
Pero me resulta más interesante su etimología, copiada de la misma fuente:
Del lat. cathedra, asiento, silla, y este del gr. καθέδρα.
Una cátedra, por lo tanto, es un asiento. De ahí viene tanto la cátedra universitaria (cuyo titular es el catedrático -o la catedrática-, quien tiene su asiento para impartir sus vastas enseñanzas) como la iglesia catedral, la iglesia donde el obispo tiene su cátedra, su asiento. Catedráticos y obispos tienen en su asiento, es evidente, el símbolo de su elevada dignidad.
¿Y qué pinta la cadera en todo esto? Cuando uno se sienta apoya las caderas en la silla, ¿no es así? Se trata de un ejemplo de metonimia por cercanía física, como cuando decimos que alguien se bebió un vaso de agua: es evidente que lo que se bebió no es el vaso, sino el agua contenida en él.
Por cierto, me dio por investigar en torno a la cadera (al origen de la palabra) en mi primera visita a Portugal. Allí oí cómo llamaban a la silla cadeira, una palabra muy parecida a nuestra cadera. Caí entonces en la cuenta de que para mi familia, de origen valenciano, la silla siempre ha sido la cadira, que hasta entonces nunca había relacionado con la cadera.

lunes, 3 de enero de 2011

Año Internacional de la (odiada) Química

año internacional quimica
Odiada, no por todo el mundo, pero bastante odiada, sí. Por un lado, por una buena parte de estudiantes de enseñanzas medias que tienen metida la asignatura entre ceja y ceja. Enlaces covalente, metálico y iónico, formulación y nomenclatura, medida de disoluciones, el mol... En fin, que la química es considerada (erróneamente, a mi entender) como demasiado difícil, ya ves tú.
Eso, por un lado. Por otro, lo que todavía es más absurdo, es el propio término química el que despierta sentimientos de rechazo. "Niño, deja de comer chucherías que son todo química". Química en contraposición a... ¿a qué puede ser? Yo os lo digo: a natural. No se suele usar, en términos de alimentos, fertilizantes, medicamentos, etc. artificial como antónimo de natural. Esa labor se reserva a la palabra química. En fin, ya dejé clara mi opinión al respecto en una entrada titulada precisamente Natural, así que no voy a repetirme ahora. Tan solo insistir en eso de "qué atrevida es la ignorancia".
Para poner a la ciencia química en el lugar que le corresponde, la IUPAC (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) y la UNESCO han declarado 2011 Año Internacional de la Química bajo el lema "La Química: nuestra vida, nuestro futuro" y con los objetivos de "incrementar la apreciación pública de la química como herramienta fundamental para satisfacer las necesidad de la sociedad, promover el interés por la química entre los jóvenes, y generar entusiasmo por el futuro creativo de la química".
A lo largo del año se celebrará por todo el mundo un montón de actividades conmemorativas. En la página del Foro Química y Sociedad podéis manteneros informados.

jueves, 25 de noviembre de 2010

¡Histeria!

histeria
Hoy, día contra la violencia machista, me apetece comentar una palabra que tiene un cierto tufillo machista: histeria. Así la define el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española:
histeria.
Del fr. hystérie, y este del gr. ὑστέρα, matriz, víscera de la pelvis).
1. f. Med. Enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos.
2. f. Estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala.
~ colectiva.
1. f. Comportamiento irracional de un grupo o multitud producto de una excitación
.

(El mismo origen que la palabra histeria tiene histerectomía, la extirpación total o parcial del útero o matriz).
Es evidente que la histeria es una situación poco deseable, pues los comportamientos histéricos no suelen ser los más adecuados; digamos que lo contrario sería mantener la sangre fría. Es evidente también, a la vista de la definición de la RAE (esta institución no tiene ninguna culpa de la etimología de la palabra, si acaso de señalar que es "más frecuente en la mujer", lo que habría que ver) que es, como os decía, una palabra machista. Mucho más que otras que han provocado polémicas: aún resuena el cachondeo que se produjo cuando la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído, soltó aquello de "los miembros y las miembras de la comisión", en una comparecencia en el parlamento.
En fin, dado que todos (y todas) podemos caer víctimas de esa enfermedad caracterizada por gran variedad de síntomas, quizás habría sido más conveniente que la palabrita en cuestión surgiera de un órgano presente en todos los seres humanos, sin distinción de sexo, que no de género. Así, en lugar de histeria diríamos, un suponer, esplenia, hepatia, cardia, gastria o renia, si ese órgano común del que "surge" la enfermedad fuera el bazo, el hígado, el corazón, el estómago o el riñón, y no el útero.
(La imagen la saqué de over the rainvow. Y que nadie se me lance al cuello porque en ella hay una mujer; simplemente me pareció una imagen simpática).

viernes, 12 de noviembre de 2010

¡Fobias, fobias, fobias!

Seguro que habíais oído hablar de la fobia a las arañas o a las alturas, pero hay fobias para todos los gustos. Ahí os presento algunas de las más curiosas, junto con sus curiosos nombres:

Sesquipedalofobia: fobia a las palabras largas (imaginaos la que puede liar un psiquiatra diciéndole a un sesquipedalofóbico que es sesquipedalofóbico).
Venustrafobia: fobia a las mujeres hermosas.
Nomofobia: fobia a perder los contactos del teléfono móvil.
Pedofobia: fobia a los niños (su antónimo es pedofilia, una filia que produce fobia).
Ablutofobia: fobia a lavarse y bañarse (a mí esta fobia me huele muy mal).
Antofobia: fobia a las flores.
Asimetrifobia: fobia a los objetos no simétricos.
Aurofobia: fobia al oro.
Fobofobia: fobia a tener fobia.


fobia phobia
Si pincháis en la imagen, veréis (en inglés) una bonita infografía con estas y otras extrañas fobias.

martes, 26 de octubre de 2010

Metáselo por...

Supositorio: m. Med. Preparación farmacéutica en pasta, de forma cónica u ovoide, que se introduce en el recto, en la vagina o en la uretra y que, al fundirse con el calor del cuerpo, deja en libertad los medicamentos cuyo efecto se busca.
Esta es la definición de que tan peculiar preparación medicamentosa podemos encontrar en el diccionario de la Real Academia Española, y creo que poca gente habrá que no lo sepa y que, además, no lo haya sufrido en alguna ocasión en sus propias carnes.
Pero no solo la administración de los supositorios es peculiar, sino la propia palabra: "supositorio". Si no habías caído en ello, tiene el mismo origen (en el latín) que "supuesto": supposĭtus. Aunque no se usa "supuesto" con esta acepción, la traducción más fiel sería "puesto por debajo".
En definitiva, podemos asegurar que, en sentido estricto, un supositorio es...

Lo que se pone por debajo.

Y si os parece que un supositorio es algo desagradable, imaginaos el fantástico invento de hace muchos años, del tiempo en que la radiactividad era un descubrimiento reciente y se creía que tenía propiedades curativas. Como estos supositorios, solo para hombres:


"Supositorios Vita Radium. Para recuperar la potencia sexual.
Supositorios Vita Radium, de uso rectal para hombres, restauran el tono sexual y energizan completamente los sistemas nervioso, glandular y circulatorio..."


¿Os suena este tipo de publicidad? Exacto: el mismo tipo de publicidad que encontramos, por ejemplo, en las pulseritas mágicas Power Balance.
(El anuncio lo encontré en boingboing).

miércoles, 11 de agosto de 2010

Un año más San Lorenzo vuelve a llorar

Un año más el firmamento vuelve a deleitarnos con las Lágrimas de San Lorenzo, o Perseidas, una de las lluvias de meteoritos de mayor actividad. El fenómeno se produce cuando la Tierra, en su viaje de traslación alrededor del Sol, atraviesa el polvo que desprende el cometa 109P/Swift-Tuttle.
La lluvia parece irradiar de la constelación de Perseo, de ahí su nombre de Perseidas. Su otro nombre, ese tan bonito de Lágrimas de San Lorenzo, es porque sucede cerca del 10 de agosto, dedicado en el santoral a aquel a quien torturaron hasta la muerte tostándolo en una parrilla.
Este año, según informan desde el SINC, el máximo de actividad en esta parte del hemisferio será durante el día, cuando la lluvia es invisible. Sin embargo, un buen momento para su observación será antes del amanecer de mañana día doce. A esas tempranas horas Perseo está muy alto en el cielo y la Luna ya se ha puesto, con lo que la oscuridad es mayor. Si queréis ir a verlo, ya sabéis: madrugad (o no os acostéis, vosotros veréis), buscad un lugar elevado lejos de la ciudad y, por si acaso, llevaos una manta y un termo con café. Una buena compañía lo hará más romántico, sin duda.


(Imagen de Amir Hossein Abolfath, vía spaceweather)

lunes, 19 de julio de 2010

Cálculo

abaco

El cálculo, bien lo sabéis, es una rama de las matemáticas y, por consiguiente, deduzco que para muchos de vostros no es algo muy agradable. Sin embargo quizá os resulte curioso conocer el origen de esta palabra. Viene del latín calculum, que significa piedrecita. Con piedrecitas se fabricaban los ábacos romanos, ingeniosas calculadoras que aún ha usado gente pocos años mayor que quien esto escribe.
Y si ahora os comento otra acepción para cálculo (que ya conocíais pero quizá no caíais en ello) entenderéis la coincidencia: a veces el organismo forma piedrecitas en el riñón (cálculos renales), en la vesícula bilar (cálculos biliares) y más raramente en las amígdalas (cálculos amigdalinos). Dicho queda.

jueves, 17 de junio de 2010

Radiación, radiactividad... en El País no se aclaran

No me extraña que se difunda el miedo a las antenas de telefonía móvil. Mucha gente no sabe que la radiación abarca un amplio espectro de frecuencias; y que según su frecuencia una radiación puede ser muy peligrosa (como los rayos X), inocua (como las de radio, TV y telefonía) o incluso imprescindible para la vida (como la luz visible). Mucha gente no tiene claro, además, que existe un fenómeno llamado radiactividad, o radioactividad, que puede ser natural o artificial y que se trata del producto de la desintegración de núcleos atómicos pesados. La radiactividad se manifiesta como radiación de alta frecuencia (y muy peligrosa, por tanto) como los rayos gamma, o emitiendo partículas, como protones, también muy peligrosas para la vida. Los periodistas que escriben sobre la telefonía móvil deberían tener esto bien claro, digo yo. Pero lo cierto es que...
En la edición digital de The Guardian publican la siguiente noticia:



Transcribo el titular, que no se ve muy bien: "San Francisco introduces mobile phone radiation labels". En la sección de Tecnología de El País, radiation se ha transformado, tachán, tachán... ¡en radioactividad!



(Hacia las 19.00 Eugenio Manuel me informa de que en El País han corregido el error. Más vale tarde que nunca).

viernes, 21 de mayo de 2010

Natural

No sé si se había dado cuenta, pero muchas palabras tienen alma. La mayoría, no. “Corcho”, por ejemplo, es una palabra inanimada. Sólo es eso, corcho; no trasciende más allá de lo que quiere decir. Lo mismo pasa con “pescado”, independientemente de si se lo come con más o menos aprecio. Sin embargo “radiación” tiene alma, un alma en grave pecado: uno lo oye y se imagina adquiriendo terroríficas mutaciones (sobre todo si no sabe que toda la vida en la Tierra, incluido usted que me lee, vive de la radiación). Claro que a diferencia de nosotros, las palabras no pecan. Somos nosotros quienes cargamos su aura con un hedor fétido, como a la pérfida “radiación”, o con alegres cascabeles, como al término “natural”.
Porque uno oye el adjetivo “natural” y respira mejor. Si es natural, es bueno. Lo compruebo en Google: Revista Natural, Asturias Natural, hipermercado natural, la cosmética más natural, restaurante vegetariano natural, medicina natural… ¡Gas Natural! Lo natural no puede ser malo (creo que pone esto mismo, o algo parecido, en un estante de productos “naturales” en la farmacia). Y por contraposición, lo artificial es, como mínimo, sospechoso.
Ahora bien, ¿qué es natural? ¿Una revista? ¿Una comunidad autónoma? ¿Un híper? ¿Cosmética? ¿Evitar una fuente de proteínas como la carne y el pescado? ¿La medicina, que no es sino tecnología? (Me voy por la tangente: ¿la “medicina natural” es medicina?) Leche natural: ¿es natural que un mamífero adulto beba la leche de otra especie? ¿Es natural hervirla? Agricultura natural: ¿es natural una tecnología que nos permite cosechar plantas modificadas genéticamente durante milenios? Sí: genéticamente, aunque haya sido de forma inconsciente. Maíz, pongamos por caso. ¿Es natural una planta tan modificada que sin la intervención humana se extinguiría, ya que las semillas no se sueltan de la mazorca? ¿Es natural una planta que sólo ha podido ser relacionada con su versión salvaje, el teosinte, mediante análisis genéticos? ¿Es natural cultivarla en la Zona Media de Navarra si su origen está en otro continente? En fin, ¿es natural leer, escribir, tocar música, bailar, encomendarse a una divinidad, pintar, estudiar, beber agua de un manantial situado a mil kilómetros, ver una película? ¿Qué hay de natural en el aceite de oliva, las infusiones, los plátanos, el pan integral, el vino ecológico, los pimientos del piquillo, los pollos de caserío o las energías renovables? ¿Por qué barnizar de natural artificios inútiles como la ecobola de hacer la colada, la acupuntura o las pulseras magnéticas? Porque natural, para la mayoría, es sinónimo de bueno.
Pues bien, hay cosas que sí son naturales.
Como los parásitos. Nada bueno, créame. Durante la carrera cursé una asignatura, parasitología, centrada en el estudio de los parásitos humanos. Las sesiones de diapositivas eran aterradoras. Las toxinas también son naturales. Como lo natural es luchar por comer y no ser comido, muchísimos seres vivos fabrican estas sustancias con uno u otro propósito. Por eso es natural que cuando alguien se come la seta equivocada las pase canutas, o que si se acerca demasiado a una víbora, termine con una pierna doble que la otra. Las enfermedades terminan de una forma muy natural con millones de personas al año; laborioso sería hacer un listado con las decenas de miles que nos afectan.
Si le apasiona lo natural le comento: natural de verdad es como se vivía en el Paleolítico Inferior, mucho antes de la aparición de cosas tan artificiales como la agricultura, la ganadería o la escritura. Le propongo vivir de forma natural, y le advierto que me voy a pasar. Coma cuando pueda y sin remilgos, todo crudo: insectos, carroña, frutos, caracoles, quizá carne humana. No se aleje demasiado de su grupo; si se pierde, es muy difícil que sobreviva. De cualquier manera, no baje nunca la guardia ante la presencia de posibles depredadores. Mucho cuidado con quebrarse un hueso. Si es mujer, quédese embarazada apenas tras su primera regla, y trate de sobrevivir a un parto que termina en muchos casos con la muerte del bebé. Con suerte vivirá unos treinta y cinco o cuarenta años, casi siempre con parásitos intestinales y cutáneos, y los últimos de ellos con la dentadura en malas condiciones. Cuando llegue su hora puede que le entierren y evite ser almuerzo de buitres, aunque tendremos que hacer la vista gorda ante algo tan artificial como la inhumación. O mejor asumimos que lo natural es que el ser humano modifique e innove, algo a lo que paradójicamente llamamos “artificial”.
(Este desvarío ha sido publicado en Merindad y en El escéptico digital)

lunes, 26 de abril de 2010

Fuerza, potencia, energía

"La energía, en el sentido científico-vulgar, si se nos permite expresarnos de este modo, es algo parecido a la fuerza, pero que no es la fuerza: una extraña potencia que circula por el universo, que pasa y se trasforma, que ora se divide, ora se condensa, pero conservándose íntegra en su totalidad".
Esto escribía José Echegaray, premio Nobel de Literatura en 1904 en la Revista Contemporánea publicada el 15 de enero de 1876, en un artículo titulado De la conservación de la energía en el mundo material.
En el extracto aparecen tres palabras que se suelen confundir, sobre todo porque en el hablar cotidiano vienen a significar básicamente lo mismo: fuerza, potencia y energía. Un practicante de halterofilia de la categoría de los pesos pesados, ¿tiene fuerza? ¿tiene potencia? ¿tiene energía? ¿Da lo mismo?


Veamos cómo define la física los tres conceptos:
Fuerza es una interacción entre sistemas materiales capaz de variar su forma o su cantidad de movimiento. En el Sistema Internacional de Unidades (S.I.) su unidad es el newton.
Potencia es la cantidad de trabajo realizada por unidad de tiempo. Su unidad en el S.I. es el vatio.
Energía es la capacidad que tienen los sitemas materiales para producir cambios. En el S.I. su unidad es el julio.
En definitiva:
La fuerza se ejerce.
La potencia se desarrolla.
La energía se tiene.
Dicho esto, decidid qué es lo correcto respecto del muchacho de la foto.
(Imagen vía Todo Olimpiadas)

martes, 16 de febrero de 2010

Esto no es un radiador

Uno de los cuadros más conocidos del surrealista René Magritte lleva por título el paradójico "Ceci n'est pas une pipe" (Esto no es una pipa): en él, una pipa de fumar. No pretendo emular al pintor belga, y mucho menos con una foto tan poco artística. Además, solo él pudo ser original, ¿no?
Decía que este radiador no es un radiador, a pesar de su nombre, y sin embargo lo es, pero poco. Me explicaré. Todos los cuerpos cuya temperatura sea mayor que el cero absoluto, es decir, todos los cuerpos del universo, emiten radiación electromagnética en frecuencias de infrarrojo. Las personas, por ejemplo. Esta emisión infrarroja es la que "ven" las cámaras de visión nocturna. Cuando la calefacción está en marcha, un radiador emite más radiación de infrarrojo que una persona, pues su temperatura es mayor: en torno a 50 ºC.
Un radiador irradia muy poco, porque su temperatura es relativamente baja. Cosa distinta es el fuego de una chimenea, generado por una leña que arde a entre 300 y 400 ºC. En este caso, prácticamente todo el calor que aporta es por radiación. Sin embargo, es más eficiente la calefacción por radiadores de agua caliente, a pesar de que su temperatura es mucho menor (todos sabemos que la chimenea calienta mucho si estás cerca, y solo la parte del cuerpo que está frente a ella; si estás mirando la llama, el culo se queda helado). ¿Por qué el fuego de la chimenea es menos eficiente que el radiador de agua caliente?
La palabra clave que nos permite explicar la diferencia entre radiadores y chimeneas es convección, el fenómeno en el que el aire caliente que sale del radiador asciende y circula repartiendo el calor por toda la habitación. Por eso los radiadores se instalan bajos (molestarían menos colgados del techo), y con láminas para aumentar la superficie de intercambio térmico y permitir que el aire circule por su interior. Si pretendiéramos que el fuego de la chimenea calentara por convección, deberíamos taponar la salida del humo, que junto a este se lleva el aire caliente, pero esa no sería una buena idea.
El calor que aporta un radiador por radiación es muy pequeño: si no hubiera aire en la habitación no calentaría por convección un aire inexistente, y la habitación no se calentaría. Aquí es donde yo quería llegar: el artefacto de la imagen no es un radiador. Es un convector.

lunes, 8 de febrero de 2010

¿Congénito, genético o hereditario?

Tres palabras que se utilizan muy frecuentemente para referirse a trastornos o a enfermedades. Parecen querer decir más o menos lo mismo, pero en realidad sus significados son bien diferentes.
Congénito hace referencia a que se manifiesta desde el nacimiento. A finales de los años 50 y principos de los 60 del siglo pasado se recetó talidomida a muchas mujeres embarazadas para reducir las típicas náuseas del primer trimestre. Durante aquellos años miles de bebés de todo el mundo cuyas madres habían tomado talidomida nacieron con focomelia, una anomalía congénita que se manifiesta en unas extremidades muy reducidas e incluso inexistentes. Un terrible trastorno que en este caso no es ni genético, ni hereditario.

Una enfermedad genética es aquella causada por una alteración en algún gen, pero no necesariamente tiene que ser hereditaria. Cuando se altera una molécula de ADN en una célula cualquiera esta puede comenzar a dividirse de forma incontrolada dando lugar a un tumor. En este caso, la enfermedad, aun de origen genético, es adquirida.

Finalmente, una enfermedad es hereditaria cuando es causada por un alelo heredado de uno o de los dos progenitores. La distrofia_muscular_de_Duchenne es una enfermedad muy grave causada por un alelo recesivo en el cromosoma_X, por lo que afecta casi exclusivamente a varones. Pero no se manifiesta en el nacimiento, sino que los primeros síntomas suelen aparecer en torno a los tres años. Por tanto esta distrofia no es congénita aunque sí hereditaria y por ello, necesariamente genética.