"No olvides que la ciencia nos proporciona una forma de pensar racional,
que modifica nuestro mundo a pasos agigantados
y que, además, es bella".
Ciencia para Nicolás
"La gente no puede imaginarse cuánto echaría de menos el mundo natural si llegara a perderlo. He leído sobre tripulantes de submarinos que suelen ir a la sala del sonar para escuchar las canciones de las ballenas y los sonidos de las colonias de camarones. Los capitanes de submarino gratifican con la 'libertad de periscopio', una oportunidad para observar nubes, aves y costas y recordar que el mundo natural todavía sigue ahí. Una vez conocí a un hombre que me dijo que después de aterrizar en Christchurch, Nueva Zelanda, tras pasar el invierno en una estación científica en el Polo Sur, pasó junto a sus compañeros un par de días simplemente paseando y mirando con deleite flores y árboles. En una ocasión, uno de ellos vio a una mujer con un cochecito. '¡Un bebé!', gritó, y todos corrieron a verlo. La mujer salió huyendo. No hay un ambiente más estéril y antinatural que el espacio. Astronautas que no estaban antes interesados en la jardinería pasan horas atendiendo invernaderos experimentales. 'Nos encantan', decía el cosmonauta Vladislav Volkov de las pequeñas plantas de lino con las que convivían en la Salyut 1, la primera estación espacial soviética. En órbita aún es posible mirar por la ventanilla y ver el mundo natural. En una misión a Marte, una vez que los astronautas pierdan de vista la Tierra no verán nada al otro lado de la ventanilla. 'Estarás bañado por una luz solar permanente, así que no verás ninguna estrella', me explicó el astronauta Andy Thomas. 'Todo lo que verás es negro".
Y además, si no cortamos por la mitad el kiwi, ¿no será bueno para los testículos? Las coincidencias no existen, dicen. Uy, esas bobadas de los similares, en este caso aplicado a los alimentos. No comentaré más sobre el vídeo de Buena Mente en Facebook, una página que si no es de humor lo parece mucho:
Un hermoso caso de biomimesis, la cosa esa de imitar estructuras de la naturaleza donde funcionan a las mil maravillas. Este artefacto de silicona llega de la mano (¿del tentáculo?) de la empresa de robótica Festo, donde lo han bautizado como "Octopus Gripper", o lo que es lo mismo, "Pinza Pulpo". Salta a la vista por qué:
Sí, el título está mal escrito, con esa coma que hace sangrar los ojos. Pero el original es aún peor:
"¡¡NO, AL MONOPOLIO DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA!!."
Con el doble signo de exclamación y punto final, amén de la carencia de tilde. Es la última frase de una petición a la plataforma Charge.org plagada de faltas gramaticales:
La petición está iniciada por Rafael-Juan Haro Navarro, que por su página de Linkedin me entero de que es quiromasajista en Vigo (y de que debió faltar mucho a la escuela, el pobre, pues aquí su Juan lleva acento: Juán). Aprovecho para alertaros de que es más peligroso un quiromasajista que un mono con una cuchilla; luego no digáis que no os he avisado.
El señor Haro Navarro dirige su petición a Albert Rivera, el de Ciudadanos, A Mariano Rajoy, del PP y actual presidente del gobierno, a Pablo Iglesias, de Podemos, y al PSOE, porque (y no me extraña) no sabe muy bien a quién del partido dirigirse.
En su petición se le ve alterado; voy copiando sin corregir, incluida la negrita: "Que el partido presidido por Albert RIVERA quiere promover una propuesta de ley para que los centros dedicados a las Terapias alternativas sean denunciables por los médicos, llegándosenos a llamar "centros de pseudoterapias". Como figura en el artículo de EL PAIS de fecha 21/Marzo/ 2017 de Javier Salas (de carácter sectorialista)".
Pues a mí me parece bien que los centros dedicados a las terapias alternativas (mejor llamadas pseudoterapias) sean denunciables. Que lo sean por los médicos y por cualquiera. Que sean ilegalizados, incluso, que con la salud no se juega. Porque lo menos malo que te puede pasar si acudes a alguno de ellos es que pagues una pasta a cambio de efecto placebo; lo peor, la muerte, y no es broma. Incluso aunque sea un titulado sanitario quien practique la timomedicina, que según leo en el artículo de El País es lo que obliga la normativa. Continúa:
"Solicitamos que las mal llamadas pseudoterapias, SEAN reconocidas por Ley, ya que muchas de ellas son anteriores (Reflexologia Podal, Osteopatia, Masaje, Quiromasaje, Medicina China, Acupuntura, etc... a muchas de las actuales disciplinas medicas".
Que no, que no están mal llamadas, Rafael-Juán... Y el argumento es una enorme porquería. Son válidas porque son anteriores a muchas disciplinas médicas. Me parto. Ahora va y resulta que el conocimiento científico es más válido cuanto más antiguo. Señores investigadores, dejen inmediatamente de investigar, que cuanto más lo hacen, menos comprendemos el mundo. ¡Viva la teoría geocéntrica! ¡La Tierra es plana!
Y para ir terminando:
"SOLICITAMOS que sea reconocida nuestra profesión a la que les hemos dedicado un buen tiempo de estudio y preparación. Y que, al igual que en otros países tales como FRANCIA, PORTUGAL, ALEMANIA, SUECIA, NORUEGA, SUIZA, CANADA, EE.U.U. y una largo etc... ; seamos reconocidos con plenos derechos a nuestro ejercicio libre y estable de nuestra profesión, ya que para ello tenemos un epígrafe fiscal concreto. Así mismo exigimos la regulamentación de nuestra profesión y equiparación con EUROPA y la Zona Euro".
La verdad es que es lamentable que estos individuos e individuas hayan dedicado su tiempo al estudio de la magia potagia de nula efectividad, pero qué se le va a hacer. Y, por supuesto, no podía faltar la falacia de que si en otros países... Lo que hagan en otros países no demuestra que estas mierdicinas funcionen. Cosas de la política y tal. La petición termina así, y aquí me despido por hoy. Salud, y si os falta, id al médico de verdad.
¡¡NO, A LA MANIPULACION DE LA INFORMACIÓN!!. ¡¡NO, AL MONOPOLIO DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA!!.
"Si pudiésemos correr a 280 000 000 metros por segundo, no habría necesidad para una teoría especial de la relatividad: sería obvio para cualquiera que cuanto más rápido fuésemos, más pesados y achaparrados nos volveríamos, y más rápido pasa el tiempo en el resto del mundo. Si pudiésemos vivir durante 70 000 000 años, no habría ninguna teoría de la evolución y ciertamente ningún creacionismo: podríamos mirar la especiación y la adaptación con nuestros ojos, en lugar de reconstruir esmeradamente los eventos a partir de fósiles y ADN. Si pudiésemos hormear pan a 20 000 000 kelvin, la fusión nuclear no sería el dominio esotérico de físicos sino el conocimiento familiar ordinario. Pero no podemos hacer ninguna de esas cosas, así que tenemos ciencia, para deducir sobre la gargantúa que nosotros, con nuestras facultades infinitesimales, jamás sentiremos".
Atención a este libro infantil que publica SM con el objetivo de concienciar sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente, que encontré en el twitter de @Plaza_Bickle:
Incluye texto y juegos:
"OMG" (o lo que es lo mismo, organismo modificado genéticamente) "¿PELIGRO?" Veamos de qué manera continúa...
"NO ES NADA FÁCIL SER UN BUEN ECOLOGISTA 24 HORAS AL DÍA". Y para ser un buen ecologista es imprescindible huir como de la peste de los transgénicos, según este catecismo medioambiental: "Lee el informe sobre los organismos modificados genéticamente (OMG) y ve a la casilla 18 para comprar productos sin OMG".
A lo mejor quienes han publicado el siguiente texto de biología de 4º de ESO jugaron en su infancia con el libro-juego de arriba y luego no hicieron caso al profe de la uni cuando hablaba de transgénicos. A lo mejor por eso no tienen mucha idea:
Y para terminar por hoy, nos alejamos un poco de los libros de texto. Pero no abandonamos el sistema educativo. ¿Os acordáis de la polémica que se levantó con la evaluación externa o reválida de sexto de primaria de la LOMCE? Pues tampoco se libra de los errores. Atentos a la primera pregunta del ejemplo de examen publicado por El País:
¿Cuál es la respuesta correcta? ¡Ninguna! La comida para peces de acuario se vende como pequeñas escamas de materia deshidratada que no se mantienen en la superficie por flotación, sino por tensión superficial. Es el mismo principio que permite que los zapateros (una especie de chinches) se deslicen graciosamente por la superficie del agua. Gracias a la tensión superficial podemos conseguir que una aguja permanezca sin hundirse en la superficie a pesar de estar hecha de acero, cuya densidad es mayor que la del agua. Una respuesta que no tienen por qué conocer los alumnos de primaria, Y una pregunta mal planteada: habría bastado por sustituir la comida de los peces por un tapón de corcho, por ejemplo.
En fin, ¿quién educa a los educadores? ¿quién evalúa a los evaluadores?
"La homeopatía son medicamentos nacidos de la experiencia, nacidos de la ciencia, es decir, de la experimentación. Son como estudios científicos a la inversa, tenemos pruebas de que funcionan en la vida real desde hace 200 años, no hace falta demostrarlo con ensayos clínicos porque ya ha quedado demostrado en la vida real. Hay medicamentos que funcionan en ensayos clínicos y luego en la vida real no. ¡Esto es mucho mejor!
Es muy posible que lo hayas visto, y que además te haya sorprendido. Pero por si no lo habías visto, ahí lo tienes, con subtítulos en español:
Está claro, ¿no? El experimento, que forma parte de una campaña publicitaria de la agencia de viajes Momondo, consistió en coger a 67 personas de diferentes países, muy patriotas todas ellas, convencidas de la "pureza" de su sangre, para someterlas a un análisis de ADN. Los resultados saltan a la vista: en todos los casos aparecen antepasados de otros países, incluso muy alejados. ¡Y qué caras ponen!
Se han llevado una buena sorpresa y posiblemente tú también. Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente habría sido que el ADN hubiera mostrado lo contrario: que el 100% del ADN de alguien tiene su origen en "su" patria. Si aplicamos un poquito de biología y un poquito de matemáticas verás por qué.
Tienes un padre y una madre. Tanto tu padre como tu madre tienen, a su vez, un padre y una madre: tus cuatro abuelos. Lo que significa que tienes ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, y así sucesivamente. Una sucesión geométrica de orden dos, de esas que, sin darte cuenta, se te escapan rápidamente de las manos; recuerda la historia aquella del tablero del ajedrez y el premio reclamado en forma de granos de trigo.
Asumamos que, como promedio, cada veinticinco años aparece una generación humana. Hoy en día, en los países avanzados las mujeres tienen su primer hijo en torno a los treinta años, pero hasta hace muy poco tiempo el primer parto se producía a edades mucho más tempranas. Nos quedamos con los veinticinco años, lo que supone que cada siglo transcurren cuatro generaciones.
Veamos un ejemplo. España, finales del siglo XV, una época decisiva en el devenir de nuestro país (y de muchos otros, como es fácil de suponer: ¿recuerdas el descubrimiento de América?). ¿Cuántos antepasados de cada uno de nosotros estaba teniendo hijos en aquella época? Es muy sencillo de calcular: Si tomamos como punto de partida el emblemático 1492, han transcurrido 525 años. Cinco siglos y cuarto, a cuatro generaciones por siglo, 21 generaciones. Cada generación duplica el número de antepasados: una, 21 antepasados (los dos padres); dos, 22 (los cuatro abuelos); tres, 23 (los ocho bisabuelos)... veinticinco, 225 antepasados. O lo que es lo mismo, y salvo que la calculadora se equivoque, tanto tú como yo tenemos, en aquella época, 33 554 432 antepasados. ¡Más de 33 millones de antepasados!
Aquí hay que hacer un inciso. Con casi total seguridad son menos. En una época en que los viajes eran algo desconocido para la inmensa mayoría de la población, hay una probabilidad enorme de que muchos de los antepasados que coincidían en el tiempo fueran parientes más o menos cercanos, lo supieran o no. Por lo que tenían antepasados comunes, y eso reduce la cifra calculada. Así que, a ojo de buen cubero, reduzcamos el número a veinte millones, si te parece bien.
Vale, un español tiene veinte millones de antepasados de la época de los Reyes Católicos, ¿cuál es el problema? Que no pueden ser españoles (o lo que es lo mismo, habitantes del actual territorio español), al menos no todos ellos. Como mucho, cinco millones, la cuarta parte. Como mucho, porque en realidad son muchos menos. Porque aunque se calcula que en aquella época había unos cinco millones de humanos en la Península Ibérica, sería extraordinario que todos ellos fueran antepasados de una persona actual, ¿no crees?
Así que mala noticia para los patriotas: eso de la patria es muy relativo, al menos si lo analizamos desde el punto de vista histórico. De la Historia y de la historia de cada cual. ¿Ocho apellidos? Ja, ja. El primer apellido de cada uno de tus ocho bisabuelos, poca cosa. Y encima los apellidos se transmiten vía paterna, con la poca fiabilidad que tiene la cosa... sería distinto si heredáramos los apellidos de las madres, pero el mundo es como es. ¿Patrias? Vamos, venga. Ni actuales ni pretendidas. Y, por cierto, cuanto más reducida sea "tu" patria, menos porcentaje de "pureza" llevarán tus genes.
En fin, que si nos ponemos racionales tenemos que poner una enorme cara de escepticismo ante frases del estilo de "los (pon aquí el gentilicio que te apetezca) tenemos derecho a (rellena esto a tu elección), porque nuestros antepasados..."